Educación sexual y televisión educativa en Cuba: una contribución a la acción educomunicativa
Rev Sexología y Sociedad
La Habana
Versión electrónica ISSN 1682-0045
Rev Sexología y Sociedad, año 17, no. 46, agosto de 2011
EDUCACIÓN SEXUAL Y TELEVISIÓN EDUCATIVA EN CUBA: UNA CONTRIBUCIÓN A LA ACCIÓN EDUCOMUNICATIVA
Dra C. Ángeles Diez Rodríguez*, MsC. Gleyvis Coro Montanet**
Universidad Complutense de Madrid
Facultad de Ciencias Médicas Dr. Ernesto Guevara de la Serna
gleycoro@gmail.com
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*Dra en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense.
** Máster en Calidad y Mejora de la Educación por la Universidad Autónoma de Madrid y profesora auxiliar de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Ernesto Guevara de la Serna, Pinar del Rio.
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Propuesta de vinculación entre los mundos de la educación y la televisión para el tratamiento de la Educación sexual en Cuba. A partir de la favorable política cultural y educativa del país, con base en la solidez y la multiplicidad de entidades dedicadas a la temática y de una eficiente gestión de los recursos humanos disponibles, se relacionan varios elementos que, idóneamente aprovechados, pueden dar paso a la integración didáctica de la educación sexual con la tecnología audiovisual disponible. Así se proponen dos áreas de acción concretas dentro de las franjas de televisión educativa existente, que con base en una estrecha relación con el currículo escolar, preferentemente vinculado a una asignatura, trascienda el ámbito de lo educativo no formal, cuente con espacios de horario fijo y prolongado, y con un trabajo por consenso de equipos profesionales y multidisciplinarios, cuyo objetivo sea la producción de potentes productos televisivos, abiertos al debate y a enfoques tanto generalistas como particulares, sin exclusiones ni homogenizaciones. Todo ello monitoreado con una inteligente labor de seguimiento y evaluación del impacto generado.
Palabras claves: educación sexual, sexualidad, medios de comunicación, televisión educativa
INTRODUCCIÓN
La educación, los medios de comunicación y la sexualidad
Aunque la relación entre la educación sexual humana y los medios de comunicación se ha visto históricamente afectada por la falta de orientación didáctica, a la hora de buscar alternativas y complementos a la labor educativa se piensa a menudo en los medios de comunicación. Su esencia dúctil, atractiva, artística, dinámica, flexible, más dada a lo informativo, menos doctrinaria, pegada a la asimilación espontánea y distante de la memorización, la competencia y las evaluaciones inherentes al ámbito académico, aporta un contrapunto bastante atrayente y aprovechable para el proceso de enseñanza-aprendizaje (Sierra, 2000).
La experiencia ha demostrado que si los medios audiovisuales pueden constituir un importante impulso complementario en la carrera hacia la modernización educativa, también pueden incidir negativamente. La censura de los temas sexuales y la enseñanza represiva de la sexualidad han generado una grave afectación cognoscitiva: problemas evidenciados en la falta de un vocabulario preciso, y el uso de terminologías rudimentarias para el tratamiento de los asuntos sexuales; en la propagación de la grosería, la broma o la frivolidad en las aproximaciones al tema; en el uso desenfrenado de la pornografía y sus productos consustanciales (la violencia de género y la prostitución, el desconocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual y los métodos anticonceptivos, la implantación de estereotipos y el rechazo a la diversidad sexual). Esta afectación es consecuencia de la falta de educación, la mercantilización del sexo y el manejo no regulado ni asesorado de temáticas que han sido tratadas a la ligera, incluso con la activa complicidad de los medios, ya que a medida que se le ganó terreno a la censura, ante la pasividad de la escuela en la inclusión de un tema tabú, la crónica amarilla, la publicidad, la televisión, el cine y más recientemente internet se han encargado de desaprovechar las oportunidades de proporcionar un aprendizaje efectivo (Cabeza, s/f).
Según Jordán (1993), hasta ahora ha predominado en la teoría de la educación una cierta resistencia a incluir en su objeto de estudio las nuevas formas de educación no convencional. A lo que Sierra (2000) le añade un juicio de valor fundamental: «Este marcado recelo disciplinar, se ve agravado por la ausencia de políticas culturales que integren la educación y los recursos de las nuevas tecnologías de la información a los nuevos retos del desarrollo social.» Y es que solo en la base de políticas culturales integradoras es posible establecer una relación duradera entre los carriles de la educación y la comunicación, algo imprescindible en un mundo marcado por la desigualdad tecnológica entre los países (Mattelart, 2004).
Ello no significa que, en ausencia de una política cultural favorable, no puedan obtenerse logros significativos en el terreno de la educomunicación, ni que la puesta en práctica de una política acertada asegure, de manera irrefutable, la mejora de la escolarización. Empero, una ordenación en este sentido despeja el camino; lo facilita porque lo organiza y planifica; ofrece pautas o permite trazarlas a través de la estructuración de planes, la conciliación de estrategias, la correcta distribución de recursos y esfuerzos, además de que potencia algo indispensable para el logro educativo a mayor escala: la multisectorialidad que rebasa la propia escuela y los medios y se implanta, de manera dialógica, en los diversos sectores del quehacer humano.
La mala noticia es que, efectivamente, cada vez son menos los países con políticas culturales favorecedoras de una educación que colabore con los medios y viceversa. Como cada vez crece más el número de medios que dependen de un capital privado que los financie y, por tanto, quedan sujetos a criterios mercantiles que subordinan los enfoques educativos a los criterios de compraventa en beneficio de una minoría económicamente poderosa y en detrimento de una perspectiva de bien y beneficio públicos.
La televisión y su repercusión en la sexualidad
El campo del audiovisual televisivo es, según Cabero (1994), uno de los que se habla mucho y críticamente, pero sobre cuyo uso didáctico se ha avanzado más bien poco. En la mayoría de los casos, la infraestructura del medio constituye un abismo para la puesta en práctica de innovaciones que conduzcan a la mejora educativa, mientras que la inclusión de determinados temas considerados tabúes responde, la mayoría de las veces, a móviles economicistas y de rating.
Si, según Cabero, la televisión desarrolla las más altas capacidades en el aprendizaje de principios y reglas de convivencia, para Porracin (1993) es un sistema que impone, además, el modelo de sexualidad esperado y permitido. Según estudios realizados en varios países, los adolescentes consideran la televisión como su principal fuente de información sobre sexualidad. Un alto porcentaje de padres estima que la televisión y las películas influyen mucho en la forma de pensar de sus hijos acerca del sexo, y la mayoría de los padres de jóvenes menores de dieciocho años dicen que han hablado sobre un tema sexual con su hijo a raíz de algo que uno de ellos vio en un programa de televisión (ibíd.).
Y es que, sin duda, lo que aparece en la televisión se legitima, y quienes se sienten identificados con esa realidad se animan a mostrarse más libremente, mientras que quienes no, cuando menos se sienten impulsados a someterla a análisis (Belmonte y Guillamón, 2005).
En Cuba, según los estudios de Díaz (2001), se evidencia también este fenómeno de acercamiento juvenil a los estereotipos sexistas promovidos por los productos audiovisuales, pero con la importante salvedad de que la televisión cubana presenta condiciones más propicias que sus similares a nivel internacional para el éxito educativo en el campo de la educación sexual.
Tomando de base el modelo cubano de gestión sociocultural y educativa, el presente trabajo intenta una aproximación al tema de la educación sexual de la población, relacionándolo con un medio de comunicación específico (la televisión educativa), en lo que podría ser un camino hacia la fundamentación de una experiencia que involucre,
de forma satisfactoria, la educación y los medios.
BREVE PANORÁMICA DE UNA PLATAFORMA EDUCOMUNICATIVA FAVORABLE
Según el Programa Nacional de la Cultura (Ministerio de Cultura, 2007), una de las prioridades de la política cultural cubana es la integración de estrategias comunes con diversos organismos y sectores sociales, dando preferencia a la relación del sector educacional con los medios de comunicación.
Ello deriva de una política que contempla el uso de los medios de difusión, y en particular la televisión, como espacio privilegiado para la promoción de temas educativos. Constituye una estrategia del sector de la Educación y de su Programa Audiovisual, que ha establecido el funcionamiento de dos canales educativos, con la dotación a todos los centros docentes del país de televisores y videos y su empleo en tres niveles de enseñanza (primaria, secundaria básica y preuniversitario). De acuerdo con la clasificación ofrecida por autores estudiados (García Matilla, Martínez y Rivera, 1996), responde a un modelo de televisión educativa de carácter formal reglado.
Los canales de la televisión educativa en Cuba funcionan como instancia subordinada al Ministerio de Educación, encargado de diseñar y ejecutar la programación audiovisual dirigida a los centros escolares, en coordinación con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) (Ministerio de Educación, s/f), por lo que le está destinada una función de complemento de un sistema educacional de carácter masivo, en un país con un alto grado de homogeneidad poblacional, monolingüe y con una estructura educacional centralizada.
En consonancia con las tendencias a nivel mundial y según algunos estudios (Correa, Alzugaray y Linares, 1998), el visionado de la televisión constituye la actividad extraescolar a la que más tiempo dedica la población infantojuvenil cubana, y este alto nivel de teleaudiencia, marcado por severas dificultades de acceso a internet, se intensifica en la población adulta y de la tercera edad, sectores caracterizados por una potente cultura televisiva. Por tanto, ya en el área de la educación sexual, el enfoque multisectorial e interdisciplinario está comprendido de manera vertebral a través del Programa Nacional de Educación Sexual y contempla la educación desde los primeros momentos de la vida y compromete a toda la sociedad en su ejecución, siendo sus principales escenarios de influencia la escuela, las instituciones de salud, la comunidad y los medios de comunicación (Centro Nacional de Educación Sexual, s/f a).
El programa es uno de los de mayores perspectivas dentro de la red de programas del país y constituye el germen de importantes transformaciones sociales e imprescindibles reformas de igual tipo. Gracias a la labor del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y los demás organismos y ministerios implicados, se han identificado los principales problemas por considerar, entre los que sobresalen:
• la falta de una asignatura específica que aborde el tema de la sexualidad en los currículos escolares;
• la necesitad de incluir nuevos elementos de educación sexual en el programa;
• la urgencia de preparar al personal docente para tratar dichos temas, sumado a que los periodistas no están adecuadamente formados para cubrir las informaciones afines (Castro, 2009).
En ese sentido, varias han sido las tareas ejecutadas en aras de la capacitación y la sensibilización de la población, así como notable ha sido la difusión de las acciones emprendidas en los diferentes escenarios culturales, con el correspondiente empleo de los medios, dentro de los que sobresalen los audiovisuales, dado el poder de masividad y convocatoria de los mismos.
La escasez de personal calificado, en contraste con el crecimiento poblacional y el aumento del número de los educandos, cuenta como la causa fundamental para el surgimiento y el desarrollo de las iniciativas educativas de corte audiovisual en el mundo (Cabero, 1994). El caso cubano no escapa a esta realidad, pero puede llevar a cabo estrategias exitosas para la resolución de sus conflictos educativos, potencializadas por la hegemonía de unos medios de comunicación de carácter público que profundizan en su fin social y enriquecen y apoyan las iniciativas educativas no subordinadas a criterios mercantiles excluyentes. Se trata de un diferencial positivo que hace de Cuba un país de condiciones superiores a las de otros países de la región e incluso del mundo, donde cada vez se hace más impracticable el desarrollo de estrategias mediáticas con perspectivas educativas.
Partiendo del supuesto de que solo una intervención educativa coherente, sistemática y de enfoque integral puede contribuir a la toma de decisiones conscientes y responsables y al cambio de subjetividades (Centro Nacional de Educación Sexual, s/f a), múltiples materiales de corta y larga duración han sido producidos en los últimos años por el grupo de comunicación social del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) en torno a las temáticas de la sexualidad, y se han convertido en un importante soporte en la labor docente y comunicacional.
A la vez, varios proyectos de programación para niños, adolescentes y jóvenes han encontrado espacio para ser transmitidos dentro y fuera del horario escolar. Por ello las favorecedoras características del sistema sociopolítico cubano, descritas y vertebradas mediante programas sociales que se complementan, y la ausencia de estranguladores criterios mercantiles en el terreno mediático, sumado a la alta cualificación de los recursos humanos del país, su importante arsenal de sociólogos, psicólogos, guionistas, médicos, periodistas, actores y técnicos de televisión, constituyen elementos que deben ser mejor aprovechados para el desarrollo de una sólida plataforma en el ámbito de la educomunicación.
Ante una población de alto nivel de escolarización, entrenada en el aprendizaje audiovisual, con un elevado número de expertos en el uso de la tecnología, conocedores del papel ideológico del medio televisivo, es imprescindible desarrollar iniciativas de innovación para el aprovechamiento de las facilidades que la televisión ofrece.
La propuesta reza como objetivo dentro del programa de educación sexual. Empero, la asignatura pendiente sigue siendo potenciar su prospectiva, es decir, la materialización de un espacio mayor y mejor tratado en televisión, estrechamente vinculado a la plataforma programática vigente, que esté coherentemente diseñado y dedicado, en específico, a la educación sexual de la población.
La posibilidad de un acercamiento escolar y televisivo a los temas de diversidad sexual
Si a los temas generales sobre educación sexual se les ofrece un largo camino por recorrer en las parrillas1 televisivas cubanas, para los temas sobre diversidad sexual el recorrido no resulta menos dificultoso. Heredera de un legado cultural sexista y machista, que subyace en el imaginario popular y desencadena acciones y omisiones discriminatorias (Centro Nacional de Educación Sexual, s/f b), la televisión cubana ha comenzado a cambiar por cuenta de las necesidades sociales de las personas homosexuales, bisexuales, transexuales o travestis cuyos derechos necesitan que sean reivindicados y reconocidos (Roque, s/f).
En los últimos años, la comparecencia de la diversidad sexual en la televisión no ha sido todo lo cerrada o nula que pudiera ser en un medio como el cubano (ámbito de escasa pornografía, ausencia de casas de prostitución, inexistencia de sex shops, bares gays, saunas y locales de nudismo, travestismo o fetichismo).
Resulta interesante detenerse a valorar lo ocurrido con las subjetividades en lo referido a la sexualidad tras la presentación de clásicos del cine cubano (de los que la televisión se ha hecho importante vehículo), series infantojuveniles y telenovelas.
En consonancia con las experiencias de Televisa en México y la red O Globo de Brasil, se ha visto la oportunidad de utilizar los espacios de telenovelas y series de emisión breve para desencadenar el acercamiento y la polémica en torno a temas como el VIH, la diversidad sexual y la comunicación familiar (Díaz Bravo, 2007).
Esto ha desencadenado no pocas reacciones en los propios sectores mediáticos y de población, trayendo consigo el debate, pero también la censura y la mutilación de escenas y hasta de subtramas completas en múltiples materiales de origen extranjero, suscitando también el frecuente empleo de cambios de horarios para los productos de factura nacional que desencadenan polémica.
Más que medidas a favor de la protección de las audiencias juveniles e infantiles, tales procedimientos responden a la falta de didactismo que afecta tanto la realización de los materiales nacionales y extranjeros como los análisis que determinan los horarios de programación.
También pesan prejuicios y fobias diversos. La ausencia de una sólida formación en cuanto a temas sexuales, inherente a la mayoría de la población mundial, le destina con frecuencia a la televisión una función que oscila de víctima a victimaria, y cuyo fin formativo emerge como resultado del azar, más que de la planificación con fines educativos. Entre un extremo y otro de ese movimiento pendular, prima la falta de control educativo y familiar (Vega, 1996) y de una mejor vinculación con los medios.
Por tanto, también sería interesante valorar lo que ocurriría con las subjetividades si los temas sobre educación sexual contaran con mayor presencia en los currículos escolares y se vincularan estrechamente a la televisión educativa convencional, centralizada, no mercantilizada, masiva y enteramente volcada a la elevación de la educación del país.
Propuesta para el desarrollo de una plataforma de educomunicación en el ámbito de la educación sexual en Cuba
En consonancia con las características anteriormente descritas, y por presentar el área de la educación sexual una comunidad de expertos con mejor estructura organizativa, en medio de la importante coyuntura nacional y continental en torno a los temas de sexualidad y diversidad sexual, nuestro trabajo propone una serie de pautas que, sin intentar ser rotundas, insinúan un camino que puede recorrerse y que se asienta sobre el aprovechamiento de las peculiaridades del sistema de gestión cubano.
Elementos de partida. Una iniciativa en este orden debe aprovechar al máximo las ventajas de las políticas culturales y educativas existentes y la ausencia de mercantilización de los medios. Cuba cuenta con una importante experiencia en la creación de equipos multidisciplinarios y en el trabajo con expertos de variadas disciplinas. De modo que dirigir esfuerzos hacia un tratamiento conjunto de los temas de educación sexual y de comunicación masiva, potenciado a nivel de base, bajo el estímulo de una orientación centralizada y flexible, servirá de puerta a la generación de interesantes estrategias de intervención educomunicativas.
El país cuenta, además, con dos canales de televisión con fines educativos explícitos, en los que el beneficio de una televisión no comercial, totalmente estatal y, por tanto, no sometida a los mecanismos de mercado, debe favorecer la puesta en práctica de las iniciativas más útiles, con el fin de ser consumidas por una audiencia por completo alfabeta, homogénea, monolingüe, de elevado nivel de escolarización y conocedora de los códigos audiovisuales. Estas condiciones, sumadas a la existencia de un «colchón» de investigaciones y diagnósticos de centros especializados a nivel nacional, provincial y municipal, redondean un conjunto de facilidades preexistentes muy aprovechables para el uso y el impulso de la educomunicación como sistema, y no como práctica aislada o poco sistematizada.
¿Por qué canales? Deben dirigirse esfuerzos hacia la búsqueda de un espacio mayor para la temática de la educación sexual en los currículos escolares2 y complementarlos con los dos grandes campos audiovisuales disponibles:
• la televisión educativa formal reglada: dentro del horario escolar, por medio de los canales educativos, vinculando programas audiovisuales a una asignatura específica;
• la televisión educativa no formal: fuera del horario escolar, por medio de la programación cultural de los canales educativos, con la introducción de revistas juveniles, ciclos de teleseriales y monotemáticos en espacios fijos.
Ha de establecerse una práctica de convergencia de medios y sectores que la propia política de programas sociales favorecerá a través de la prensa plana, la radio, las organizaciones culturales y de masas y el trabajo de conjunto y multidisciplinario en torno a la educación sexual.
¿Con qué estrategia? Debe llevarse a cabo una acción con base en diagnósticos previos, a partir de los problemas identificados y del análisis conjunto de lo que se quiere decir, a quién se le quiere decir y cuál es la formulación más indicada para decirlo, abordando temas sobre cuestiones candentes, que problematicen, sin sentencias ni juicios ni homogenizaciones tendenciosas acerca de la realidad a representar; con la utilización de códigos de fácil interpretación que den cabida al debate y a la expresión de todas y cada una de las opiniones, y que coloquen el énfasis en los procesos de asimilación y aprendizaje paulatinos, al servicio de un ciclo o de varios ciclos educativos transformadores del pensamiento.
¿Cómo? Debe realizarse un trabajo sostenido y de larga duración que establezca una red de corresponsales que aporten al servicio de la educomunicación en el tema, para así descentralizar opiniones en el abordaje de la problemática, haciéndose acompañar por la irrupción de los medios audiovisuales en la calle, las casas, los hospitales, los centros de trabajo, las iglesias, los sitios de reunión social y los ámbitos rurales y urbanos de todo el país.
A favor del intercambio de la población con las estrategias programáticas llevadas a cabo, debe emplearse la convergencia de los servicios telefónicos, de correo postal y electrónico y la participación de la prensa plana en el fomento de una sólida y constante cultura del debate que fortalezca las bases de un esquema de comunicación participativo, ni unidireccional ni autoritario.
Ha de realizarse, además, una lectura atenta de experiencias eficaces a nivel internacional y hacer un uso educativo de los materiales extranjeros de mejor factura, que permita avanzar hacia el objetivo de lograr la autosuficiencia audiovisual mediante la producción de potentes productos audiovisuales propios, naturales y nacionales, abiertos al debate de las problemáticas específicas de la nación.
Hay que poner en funcionamiento una constante labor de seguimiento y evaluación del impacto generado, mediante el empleo de equipos multidisciplinarios de evaluación externa e interna, con encuestas a la población y entrevistas/consultas a expertos que colaboren en el ejercicio de una práctica reflexiva.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Una iniciativa de esta índole puede aspirar a convertirse en un hito de la educomunicación en el área latinoamericana que además despeje, con sus métodos innovadores, el camino de una vinculación cada vez más estrecha entre la televisión y la educación integral de la sociedad.
Asimismo, si países marcados por culturas abiertamente remisas al reconocimiento de las libertades sexuales y al fomento de la educación sexual ya cuentan con cadenas de televisión que incluyen estos tópicos y logran avances sociales sin apenas aspirar a convertirse en productos educativos serios, en Cuba, desde la interacción de los diversos organismos del Estado, instituciones escolares y culturales, mediante el respeto a los diversos puntos de vista, que dan cabida a todas las opiniones, lo mismo en el medio televisivo que en los demás foros de debate, aprovechando la intersectorialidad y la interdisciplinariedad que garantice la repercusión positiva y el uso educativo del producto televisivo, podría generarse ese salto sustancial que contribuyera a la mejora educativa, permitiera el logro paulatino de los objetivos legales que garanticen la reivindicación social y la calidad de vida de las minorías sexualmente diversas, así como la necesaria elevación del nivel de educación sexual de toda la población, lo que constituiría una experiencia paradigmática para el país y la región.
NOTAS
1. Se le denomina parrilla televisiva al conjunto de programas de diversa tipología que emite un determinado canal o casa productora.
2. Habida cuenta de cómo la inserción de la educación sexual formal en los currículos escolares de diferentes países ha contribuido a la favorable progresión del pensamiento, el reconocimiento de los derechos indispensables de la persona y la elevación del nivel de vida, en contraste con las atmósferas de alienación y el aumento de los daños sociales, piscológicos y somáticos en los países donde los programas de educación sexual son vetados (Navarro, Torrico y López, 2009).
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Fecha de recepción de original: 30 de noviembre 2011
Fecha de aprobación para su publicación: 7 de junio de 2011
En soporte impreso: pp. 19-26
Próximos eventos
28 de junio, 11:50 a.m., Casa del Alba: Conferencia De Fuller a Margot: historia del transformismo en Cuba, en Aquelarre Evento teórico ¿Piensas ya en el humor?
Documentos
- Declaración de los derechos sexuales (aprobados por la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999)
- Principios de Yogyakarta (Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, marzo de 2007)
- Salud Sexual para el Milenio: Declaración y Documento Técnico
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